jueves, 7 de febrero de 2013


Soy Político
                                                                           Tengo un Sueño

Respaldo la concepción que nos envuelve en un estado de duda y discusión social en un plano frágil y amistoso, en este espacio presento mi opinión acerca del mismo y revelo mi sueño que nace de una buena práctica ejercida de la política. El ser humano es un ser social por naturaleza lo que hace que siempre busque compañía, formas de asociarse con otros seres humanos y formas de cómo lograr mejores resultados en sus relaciones sociales.  Este instinto nos lleva a desarrollar formas de vida cada vez más complejas y a la vez a acumular una serie de conocimientos que nos han permitido, poco a poco, ir comprendiendo lo que llamamos política.

El humano es un ser político por naturaleza. La política se usa desde siempre para organizar, dirigir y controlar a grupos humanos, encabezados por líderes. El hombre desde su principio como homo sapiens, comenzó a vivir en pequeñas comunidades o grupos con el fin de lograr objetivos comunes. Es por eso que el humano debe de ser un ente político ya que de no ser así estaría destinado a la extinción. La política hace la vida aún más fácil, la regula, le da términos, protege la vida del individuo y sus derechos...entonces porque no habríamos de organizarnos políticamente? La no organización es lo mismo que la muerte....porque la naturaleza del ser humano es pasional., Y la organización reprime los impulsos negativos., por eso se crea la sociedad y la política.

Político es como decir «ciudadano» en el sentido aristotélico, porque tiende a «agruparse», ya que está en su naturaleza (en la generalidad de los casos, al menos) ser “gregario”. Aristóteles consideraba al ser humano un animal político (zoon politikon), o sea, un animal ciudadano, un animal cívico, social. Lo que significaba para él que la virtud, la justicia y la felicidad sólo pueden alcanzarse socialmente, en relación con los demás, en la ciudad, en la polis, o sea, políticamente. He ahí el desafío.

El núcleo originario de la comunidad social o política es la familia. "La familia es así la comunidad establecida por la naturaleza para la convivencia de todos los días". Y donde se practica la política para mantener una estado  “confort” entre sus socios., desde pequeños nos regulamos con  órdenes de: no llegues tarde, mama cocina y mi hermana lava los platos, papa construye y yo limpio el desorden. Estoy hablando de la posición simbólica del sujeto social, en relación a su entorno y a los otros, cuando decimos que es un ser político. No se refiere aquí a hablar de política o a la política partidaria. Es a su inclusión social como ser responsable de si mismo y necesitado de sus deberes y derechos, para relacionarse con otros y obtener lo que necesita o quiere.

Si el hombre como ser social requiere un gobierno que garantice sus plenas libertades, ¿cuál de las formas de gobierno sería la más adecuada? A lo largo de la historia, los filósofos han tratado de responder esta pregunta. Desde la respuesta de Platón que se inclinaba por una aristocracia, donde gobernaran los hombres más sabios y prudentes, hasta la de Juan Jacobo Rosseau, para quien la democracia es la forma de gobierno más perfecta. Del vocablo griego y se forma de dos palabra demos (pueblo) y kratos (poder o gobierno). Para Norberto Bobbio la democracia consiste en un conjunto de reglas primarias o fundamentales que establecen quien está autorizado para tomar las decisiones colectivas y bajo que procedimientos.

No cabe duda que la idea de democracia como sinónimo de poder popular, independientemente de cuánto y cuán fácilmente se haya explotado este último término conserva un potencial radical. Rosseau, apelaba al interés general. “ para que el bien comunitario en su conjunto se realice es necesario que el pueblo piense y actúe, no como individuos con intereses propios o como miembros de grupos particulares de interés, sino como ciudadanos, como miembros de la comunidad en su conjunto”.

Confirmo que no  es fácil ser un buen político, de hecho me atrevería a decir que en estos tiempos ya es casi imposible serlo pues lo complejo de este asunto resulta de la dificultad de poder ser una buena persona y por consiguiente un buen ciudadano. La pregunta es: ¿quién realmente en estos tiempos está preocupado por serlo?, ¿cuántos de nosotros tenemos la intención y nos esforzamos día a día con este propósito?. A continuación presento mi observación en un concepto, análisis y resumen a  su mínima expresión de un actor político: Predicación y obra de liderazgo. Servicio, Pasión y Carácter con un grado de experiencia, practicando la diplomacia, buena imagen y oratoria como uniforme de trabajo. Podemos concluir que ser buen político es bastante complicado ya que ser buena persona implica una ardua labor, que por naturaleza se vuelve exigencia, ante la cual muchos nos estamos volviendo sordos.

En una identidad democrática  todos somos políticos, nadie puede excluirse, todos participamos del bien común de la sociedad: con nuestras actitudes, sueños y valores. Así mismo no podemos hablar todo el tiempo de que los políticos son corruptos y malos, pues lo son porque nosotros dejamos que lo sean, porque estamos fracasando al elegirlos y controlarlos, y porque nosotros como ciudadanos no somos al parecer una mejor alternativa frente a ellos, pues también somos corruptos y deshonestos

Algo que llama mi atención en las personas que alcanzan el poder en un puesto político o como funcionarios públicos, es la necesidad de rodearse de personas que les digan que sí a todo, sin importar si están cometiendo un error, y esto me recuerda al cuento famoso del “traje del emperador”, en donde todos los que están a su alrededor le dicen que el traje le queda estupendamente, pero todos los ciudadanos estamos viendo que en realidad el emperador camina desnudo por las calles.
Yo tengo un sueño (I Have a Dream) es del discurso más famoso y popular de Martin Luther King Jr., cuando habló poderosa y elocuentemente de su deseo de un futuro en el cual la gente de raza negra y blanca pudiesen coexistir armoniosamente y como iguales. Este discurso, pronunciado el 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del Monumento a Lincoln durante la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad, fue un momento definitorio en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. Está considerado frecuentemente como uno de los mejores discursos de la historia.

Yo como político, también tengo un sueño y como un actor social, responsable y consiente de mis acciones, me comprometo en contribuir  al desarrollo y crecimiento de mi comunidad, a proyectarla a una estadía merecida de admiración.  Una comunidad que busca apurada una inserción de buenos lideres para desvestirse de la mala reputación que ganamos como ciudadanos  egoístas, mezquinos y desorganizados pasando de generación en generación un malestar heredado por una cultura institucional desorganizada y apática. Tengo un sueño, al igual que Luther  King, alguna vez lo tuvo., un sueño que no me deja dormir, un sueño que alimenta mi esperanza de ver glorioso, nutrida de ciudadanos  triunfadores, exitosos y felices de convivir en una comunidad fortalecida con valores inquebrantables de bondad y generosidad, que nuestros hijos tengan mejores oportunidades de crecer orgullosos con una identidad propia.

Tengo un sueño, y sin temor alguno presagio un futuro prometedor, orgulloso de tener un deportista elite,  un artista en el escenario del Madison Square Garden, un pintor en el Moma y un Político partidario en el senado y porque  no, nuestras  instituciones que trabajen y nos representen eficazmente, divorciándose del figurismo.

Apuesto que no es necesario un título universitario, ni tener una historia profesional que avale el trabajo; Ser político y tener un sueño es un título que se gana y se materializa con  trabajo,  el sueldo no está en proporción monetaria, es la gratitud de un espíritu libre y feliz de cumplir su deber,  es  en multiplicar el pago a una convicción que se nos regala.