Soy Político
Tengo un Sueño
Respaldo la concepción
que nos envuelve en un estado de duda y discusión social en un plano frágil y
amistoso, en este espacio presento mi opinión acerca del mismo y revelo mi
sueño que nace de una buena práctica ejercida de la política. El ser humano es un ser social por
naturaleza lo que hace que siempre busque compañía, formas de asociarse con
otros seres humanos y formas de cómo lograr mejores resultados en sus
relaciones sociales. Este instinto nos
lleva a desarrollar formas de vida cada vez más complejas y a la vez a acumular
una serie de conocimientos que nos han permitido, poco a poco, ir comprendiendo
lo que llamamos política.
El humano es un ser político por naturaleza. La
política se usa desde siempre para organizar, dirigir y controlar a grupos
humanos, encabezados por líderes. El hombre desde su principio como homo
sapiens, comenzó a vivir en pequeñas comunidades o grupos con el fin de lograr
objetivos comunes. Es por eso que el humano debe de ser un ente político ya que
de no ser así estaría destinado a la extinción. La política hace la vida aún más fácil,
la regula, le da términos, protege la vida del individuo y sus
derechos...entonces porque no habríamos de organizarnos políticamente? La no organización
es lo mismo que la muerte....porque la naturaleza del ser humano es pasional.,
Y la organización reprime los impulsos negativos., por eso se crea la sociedad
y la política.
Político es como decir «ciudadano» en el
sentido aristotélico, porque tiende a «agruparse», ya que está en su naturaleza
(en la generalidad de los casos, al menos) ser “gregario”. Aristóteles
consideraba al ser humano un animal político (zoon politikon), o sea, un animal
ciudadano, un animal cívico, social. Lo que significaba para él que la virtud,
la justicia y la felicidad sólo pueden alcanzarse socialmente, en relación con
los demás, en la ciudad, en la polis, o sea, políticamente. He ahí el desafío.
El núcleo originario de la comunidad social o
política es la familia. "La familia es así la comunidad establecida por la
naturaleza para la convivencia de todos los días". Y donde se practica la política
para mantener una estado “confort” entre
sus socios., desde pequeños nos regulamos con
órdenes de: no llegues tarde, mama cocina y mi hermana lava los platos,
papa construye y yo limpio el desorden. Estoy hablando de la posición simbólica
del sujeto social, en relación a su entorno y a los otros, cuando decimos que
es un ser político. No se refiere aquí a hablar de política o a la política
partidaria. Es a su inclusión social como ser responsable de si mismo y
necesitado de sus deberes y derechos, para relacionarse con otros y obtener lo
que necesita o quiere.
Si el hombre como ser social requiere un
gobierno que garantice sus plenas libertades, ¿cuál de las formas de gobierno
sería la más adecuada? A lo largo de la historia, los filósofos han tratado de
responder esta pregunta. Desde la respuesta de Platón que se inclinaba por una
aristocracia, donde gobernaran los hombres más sabios y prudentes, hasta la de
Juan Jacobo Rosseau, para quien la democracia es la forma de gobierno más
perfecta. Del vocablo griego y se forma de dos palabra demos (pueblo) y kratos
(poder o gobierno). Para Norberto Bobbio la democracia consiste en un conjunto
de reglas primarias o fundamentales que establecen quien está autorizado para
tomar las decisiones colectivas y bajo que procedimientos.
No cabe duda que la idea de democracia como
sinónimo de poder popular, independientemente de cuánto y cuán fácilmente se
haya explotado este último término conserva un potencial radical. Rosseau,
apelaba al interés general. “ para que el bien comunitario en su conjunto se
realice es necesario que el pueblo piense y actúe, no como individuos con
intereses propios o como miembros de grupos particulares de interés, sino como
ciudadanos, como miembros de la comunidad en su conjunto”.
Confirmo que no es fácil ser un buen político, de hecho me
atrevería a decir que en estos tiempos ya es casi imposible serlo pues lo
complejo de este asunto resulta de la dificultad de poder ser una buena persona
y por consiguiente un buen ciudadano. La pregunta es: ¿quién realmente en estos
tiempos está preocupado por serlo?, ¿cuántos de nosotros tenemos la intención y
nos esforzamos día a día con este propósito?. A continuación presento mi observación
en un concepto, análisis y resumen a su mínima
expresión de un actor político: Predicación y obra de liderazgo. Servicio, Pasión
y Carácter con un grado de experiencia, practicando la diplomacia, buena imagen
y oratoria como uniforme de trabajo. Podemos concluir que ser buen
político es bastante complicado ya que ser buena persona implica una ardua
labor, que por naturaleza se vuelve exigencia, ante la cual muchos nos estamos
volviendo sordos.
En una identidad democrática todos somos políticos, nadie puede excluirse,
todos participamos del bien común de la sociedad: con nuestras actitudes,
sueños y valores. Así mismo no podemos hablar todo el tiempo de que los
políticos son corruptos y malos, pues lo son porque nosotros dejamos que lo
sean, porque estamos fracasando al elegirlos y controlarlos, y porque nosotros
como ciudadanos no somos al parecer una mejor alternativa frente a ellos, pues
también somos corruptos y deshonestos
Algo que llama mi atención en las personas que
alcanzan el poder en un puesto político o como funcionarios públicos, es la
necesidad de rodearse de personas que les digan que sí a todo, sin importar si
están cometiendo un error, y esto me recuerda al cuento famoso del “traje del
emperador”, en donde todos los que están a su alrededor le dicen que el traje
le queda estupendamente, pero todos los ciudadanos estamos viendo que en
realidad el emperador camina desnudo por las calles.
Yo tengo un sueño (I Have a Dream) es del
discurso más famoso y popular de Martin Luther King Jr., cuando habló poderosa
y elocuentemente de su deseo de un futuro en el cual la gente de raza negra y
blanca pudiesen coexistir armoniosamente y como iguales. Este discurso,
pronunciado el 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del Monumento a
Lincoln durante la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad, fue un
momento definitorio en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados
Unidos. Está considerado frecuentemente como uno de los mejores discursos de la
historia.
Yo como político, también tengo un sueño y como
un actor social, responsable y consiente de mis acciones, me comprometo en
contribuir al desarrollo y crecimiento de
mi comunidad, a proyectarla a una estadía merecida de admiración. Una comunidad que busca apurada una inserción
de buenos lideres para desvestirse de la mala reputación que ganamos como
ciudadanos egoístas, mezquinos y
desorganizados pasando de generación en generación un malestar heredado por una
cultura institucional desorganizada y apática. Tengo un sueño, al igual que
Luther King, alguna vez lo tuvo., un sueño
que no me deja dormir, un sueño que alimenta mi esperanza de ver glorioso, nutrida
de ciudadanos triunfadores, exitosos y
felices de convivir en una comunidad fortalecida con valores inquebrantables de
bondad y generosidad, que nuestros hijos tengan mejores oportunidades de crecer
orgullosos con una identidad propia.Tengo un sueño, y sin temor alguno presagio un futuro prometedor, orgulloso de tener un deportista elite, un artista en el escenario del Madison Square Garden, un pintor en el Moma y un Político partidario en el senado y porque no, nuestras instituciones que trabajen y nos representen eficazmente, divorciándose del figurismo.